Frutas
Frambuesa de Michoacán, zarzamora templada, del mismo clima, distinta naturaleza. La frambuesa aporta acidez clara y un dulzor breve. La zarzamora trabaja más lento: dulzor profundo, cuerpo oscuro, persistencia en boca. Juntas crean un sabor que evoluciona desde el primer hasta el último bocado.
Pan dulce
En Otuma no se trabaja con pan industrial. Se hornea en casa, según lo que cada combinación pida. Aquí entra un pay de queso de oveja sobre base tostada. Fresco, ligeramente salino, denso sin pesar. Su función no es protagonizar: es sostener. Hacer que la fruta no se sienta sola.
Toppings
Cobertura de chocolate semiamargo, vertida en capas sobre el helado. El frío la endurece y la convierte en una corteza fina que se quiebra con la cuchara. El cacao se vuelve tierra. Sostiene la fruta como el suelo sostiene a la planta; sin discutirle, sin opacarla, dándole de dónde crecer.
Cacao tostado, sin azúcar. La forma original del cacao, antes de volverse dulce. Crujen entre los dientes y dejan amargor. El contrapunto exacto que la fruta necesita.
Base
Helado de leche de oveja, endulzado con miel cruda. La oveja construye textura: una densidad firme, sedosa, que sostiene la fruta sin diluirla. La miel sin procesar, fermentada por sus propias enzimas agrega capas que el azúcar no podría dar. Un dulzor con historia.